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Vida en pareja

Libro de aventuras en pareja: cuál elegir para que no muera en la segunda quincena

Casi todos los libros de aventuras para parejas ordenan sus páginas de la más vistosa a la más tranquila, y ahí se pierden: las primeras piden fin de semana completo y presupuesto. El que se termina es el que también sirve un martes sin dinero.

Equipo Editorial 100 Aventuras13 de agosto de 20267 min de lectura
Pareja sentada en la azotea de un edificio en la Ciudad de México al atardecer, con un libro de páginas en blanco abierto sobre las piernas y una pluma en la mano

Hay un tipo de libro que no se lee: se hace. Cada página trae una aventura ya escrita y el libro avanza tachándolas. Quien busca "libro de aventuras en pareja" casi nunca quiere una novela: quiere quitarse de encima la parte más difícil de hacer cosas juntos, que es decidir qué hacer.

El formato sirve. Lo que falla casi siempre es la elección del libro, y hay una manera bastante clara de no equivocarse.

¿En qué se diferencia de un libro de citas?

En la escala de lo que propone.

Un libro de citas propone salidas: reservar, salir, gastar. Un libro de aventuras mezcla tamaños — hay páginas de diez minutos en la cocina y páginas de puente completo en un pueblo a tres horas. Esa mezcla es lo que decide si el libro se puede abrir un miércoles cualquiera o sólo cuando hay fin de semana libre.

Libro de citasLibro de aventuras
UnidadUna salidaUn reto o una experiencia
Esfuerzo típicoMedio a altoMuy variable
Cuándo se usaFin de semanaCualquier día
Se acaba cuandoSe agotan las citasSe agotan las páginas

Si lo que necesitan es específicamente organizar salidas, los criterios para elegir están en libro de citas para parejas. Si lo que falta es variedad y no agenda, este formato les va a rendir más.

Existen además tres presentaciones que se comportan muy distinto: las de página sellada o raspable, donde el azar decide y se acaba la discusión de "¿qué hacemos?"; las de índice abierto, con más control pero también más tentación de elegir siempre la más fácil; y las de registro, que dejan espacio para anotar la fecha y qué pasó, y terminan funcionando como álbum de recuerdos cuando se acaban.

Un libro que sólo trae aventuras caras muere en la segunda quincena

Este es el filtro que más define si el libro se termina, y casi nadie lo aplica al comprarlo.

El gasto de una pareja no es parejo a lo largo del mes. La primera semana después del pago hay margen; la última no. Un libro cuyas aventuras casi todas cuestan dinero sólo se puede usar dos semanas de cada cuatro, y en la práctica ni eso, porque esas mismas semanas ya están ocupadas por lo demás.

Al hojearlo, cuenta cuántas páginas se pueden hacer con lo que ya hay en la casa. Si son menos de la mitad, el libro va a rendir un par de meses. Si son más, aguanta el año.

No se trata de que las aventuras sean austeras: se trata de que existan las dos. Un libro sin páginas grandes se vuelve aburrido; uno sin páginas chicas se vuelve inaccesible.

¿Por qué se abandonan casi siempre en el mismo punto?

Por un error de orden. Muchos libros acomodan las aventuras de menor a mayor emoción en vez de menor a mayor esfuerzo, así que las primeras páginas son las más vistosas y también las más pesadas.

Lo que pasa después es previsible: la pareja estrena el libro con ganas, hace dos o tres aventuras grandes seguidas, y luego el libro exige otro fin de semana entero. Ese fin de semana tarda, y para cuando llega el libro ya se volvió invisible.

Hay dos causas más:

  • El libro asume un solo tipo de pareja. Si buena parte de las páginas requiere coche, casa propia o no tener hijos, esa parte es decorativa.
  • Nadie es el dueño del libro. Cuando los dos esperan que el otro lo abra, no lo abre nadie. Es el mismo mecanismo por el que se apagan los rituales de pareja que nunca tuvieron día fijo.

¿Qué revisar al hojearlo antes de comprarlo?

Cinco cosas, en orden de importancia:

  1. La proporción entre aventuras chicas y grandes, por lo ya dicho.
  2. Que diga cuánto dura cada una. Un libro que indica el tiempo aproximado se puede usar según la semana que uno tenga; uno que no lo dice obliga a leer la página completa sólo para saber si alcanza.
  3. Que se pueda saltar. Los libros con orden obligatorio se atoran en la primera aventura que no aplica.
  4. Que tenga dónde escribir. Sin registro, un año después el libro no distingue lo que hicieron de lo que no.
  5. Que el tono se parezca a ustedes. Un libro muy picante o muy cursi se abandona rápido si la pareja no habla así.

Lo que casi no importa: cuántas páginas trae. Un libro de cien aventuras que se usa cinco veces vale menos que uno de treinta que se termina.

Los puentes son el mejor recurso del calendario y casi ningún libro los usa

El año trae varios fines de semana largos, y son la única ventana natural para las aventuras grandes. El problema es que la mayoría de los libros no distingue: mezcla la escapada de tres días con la tarde de domingo en la misma lista, sin avisar cuál es cuál.

La consecuencia práctica es que las aventuras grandes nunca se agendan, porque para agendarlas hay que saber con semanas de anticipación que existen.

La solución no requiere cambiar de libro. Al recibirlo, léelo entero una vez —sólo esa vez— y marca las tres o cuatro páginas que necesitan varios días. Esas se apuntan al calendario en cuanto se sabe la fecha del puente. El resto del libro se sigue usando al azar, como está pensado.

¿Y en temporada de lluvias?

Es la otra mitad del mismo problema. Entre mayo y octubre, un libro cargado de aventuras al aire libre pierde buena parte de su catálogo justo cuando más se necesita algo que hacer en casa.

Al revisarlo, fíjate si hay páginas bajo techo que no sean sólo "ver una película": cocinar algo que tarde toda la tarde, una noche de preguntas, rearmar un espacio de la casa juntos, un plan de colonia sin salir del barrio. Si no las hay, el libro sirve medio año.

¿Cómo se usa para que dure todo el año?

Cuatro costumbres:

  • Un día fijo. "Los primeros viernes" convierte el libro en algo que ocurre. Sin día fijo compite con el cansancio y pierde siempre.
  • Turnos para abrirlo. Que una vez elija uno y la siguiente el otro reparte la responsabilidad y evita que el libro sea el proyecto de una sola persona.
  • Empezar por las páginas chicas. Contra toda intuición: estrenar el libro con una aventura de veinte minutos hace mucho más probable que haya una segunda vez que estrenarlo con un viaje.
  • Anotar siempre, aunque salga mal. Una aventura que salió pésima y quedó escrita se recuerda con cariño; una que salió bien y no se anotó se olvida.

¿Funciona como regalo o como parte de una mesa de regalos?

Como regalo funciona bien, y tiene una ventaja sobre casi cualquier objeto: obliga a que quien lo regala aparezca en el uso. Es la lógica del regalo experiencial — lo que se entrega es tiempo compartido, no una cosa.

En una mesa de regalos tiene un lugar particular, porque es de las pocas cosas de la lista que no se guarda en un mueble. Conviene ponerlo junto a los artículos chicos, no compitiendo con los electrodomésticos: quien lo elige suele ser alguien que quiere regalar algo personal sin gastar como para un mueble.

Para parejas que se acaban de casar, el libro tiene además una función poco obvia: los primeros meses de vida en común se van en resolver la casa, y un libro con páginas cortas es lo único que sobrevive a ese periodo.

¿Qué hacer si lleva meses cerrado?

Retomarlo no es empezar de nuevo. Tres movimientos, en este orden:

Sáltate lo pendiente. La página donde se quedaron es probablemente la que los detuvo. Ábranlo en cualquier otra.

Bájale la escala. Elige la aventura más pequeña que encuentres y hazla esta semana, aunque parezca insignificante. El objetivo no es la aventura: es volver a abrir el libro.

Cámbialo de lugar. Un libro guardado en el buró de una sola persona es un libro de una sola persona. En la mesa de la sala, a la vista de los dos, se abre bastante más.

Si aun así sigue cerrado, probablemente ese libro no era el adecuado y no hay técnica que lo salve. Antes de comprar otro, revisa qué páginas sí hicieron: eso dice más sobre lo que necesitan que cualquier descripción de la contraportada.

Para comparar formatos antes de decidir, están en álbumes para parejas y en juegos para parejas. Y si lo que falta son ideas para llenar un libro propio, la lista de 100 cosas para hacer con tu pareja sirve como materia prima.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un libro de aventuras en pareja?

Es un libro que no se lee, se hace: cada página propone una actividad concreta y el libro avanza tachándolas. Hay de página sellada o raspable, donde el azar decide; de índice abierto, para elegir; y de registro, que dejan espacio para anotar la fecha y qué pasó.

¿Cuál es la diferencia entre un libro de aventuras y uno de citas?

El libro de citas propone salidas, así que casi siempre implica reservar, salir y gastar. El de aventuras mezcla tamaños: hay páginas de diez minutos en la cocina y páginas de puente completo. Esa mezcla decide si el libro se puede abrir un miércoles cualquiera.

¿Cómo elegir uno que no quede abandonado?

Hojéalo y cuenta cuántas páginas se pueden hacer con lo que ya hay en casa. Si son menos de la mitad, el libro sólo se va a poder usar los días del mes en que hay margen y va a durar poco. Conviene además que indique cuánto dura cada aventura y que se pueda saltar sin orden obligatorio.

¿Sirve en temporada de lluvias?

Depende del libro. Muchos están cargados de actividades al aire libre y pierden buena parte de su catálogo entre mayo y octubre. Antes de comprar, revisa si hay páginas bajo techo que no sean sólo ver una película: cocinar algo largo, una noche de preguntas, rearmar juntos un espacio de la casa.

¿Es buen regalo para una boda o una mesa de regalos?

Funciona bien porque es de las pocas cosas de la lista que no termina guardada en un mueble. Conviene ponerlo junto a los artículos chicos, no compitiendo con los electrodomésticos. Y tiene una ventaja para recién casados: los primeros meses se van en resolver la casa, y un libro con páginas cortas sobrevive a ese periodo.

¿Qué hago si el libro lleva meses cerrado?

No lo retomes desde donde se quedó: esa página probablemente es la que los detuvo. Ábrelo en otra, elige la aventura más pequeña que encuentres y hazla esta semana. Y cámbialo de lugar, porque un libro guardado en el buró de una sola persona termina siendo de una sola persona.

Equipo Editorial 100 Aventuras

Redacción

Equipo editorial de 100 Aventuras. Escribimos sobre vida en pareja, familia y regalos que generan una experiencia en vez de un objeto.

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