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Vida en pareja

Juegos con los ojos vendados: qué hacer con una venda además de dormir

Tapar los ojos cambia una cosa concreta: quita el control de lo que viene después. Por eso una venda convierte actividades ordinarias —probar comida, caminar por la casa, recibir un regalo— en algo que se recuerda, sin que haya que preparar nada.

Equipo Editorial 100 Aventuras29 de agosto de 20268 min de lectura
Hombre con los ojos vendados sentado en la alfombra de un departamento en la Ciudad de México mientras su pareja aguanta la risa a un paso de distancia

Tapar los ojos cambia una sola cosa, y es la que importa: quita el control sobre lo que viene después. Por eso una venda convierte actividades completamente ordinarias —probar comida, caminar por tu propia casa, recibir un regalo— en algo que se recuerda, sin que haya que preparar nada ni gastar en nada.

Una venda para los ojos es una banda de tela que bloquea la luz por completo. Se vende como accesorio para dormir y para viajar, pero su otro uso es el que la gente busca y casi nadie explica: sostener una sorpresa el tiempo suficiente para que valga la pena. Diez segundos sin ver hacen que el momento en que se destapa exista de verdad.

Este artículo es sobre qué hacer con ella. Si lo que necesitas es decidir cuál comprar, eso está resuelto en cómo elegir una venda para los ojos.

¿Por qué funciona tan bien tapar los ojos?

Por tres razones, y ninguna es misteriosa.

La primera es que quien no ve deja de anticipar. Casi toda sorpresa se arruina antes de ocurrir: se ve la bolsa, se escucha el papel, se adivina por el olor del restaurante. Con los ojos tapados, la anticipación no tiene con qué armarse.

La segunda es que el resto de los sentidos sube de volumen. Un sabor conocido se vuelve difícil de identificar. Un aroma que pasa desapercibido se vuelve evidente. Eso convierte cualquier cosa de la alacena en un juego.

La tercera, la más interesante para una pareja, es que hay que confiar. Caminar guiado por otra persona sin ver el piso es un gesto pequeño con un contenido grande. No hay que decirlo en voz alta para que se note.

¿Qué se puede hacer con una venda en pareja?

Doce ideas que no requieren comprar nada más:

  1. Adivinar sabores. Cinco cosas de la alacena, una cucharada de cada una. Funciona mejor con lo cotidiano que con lo exótico.
  2. Adivinar olores. Café, canela, un limón partido, un perfume viejo. Es el que más recuerdos saca.
  3. Guiar a ciegas por la casa. Una persona con los ojos tapados, la otra dando indicaciones sin tocarla. Después se cambian, y ahí es donde se pone divertido.
  4. La cena a ciegas. Uno cocina algo simple y el otro come sin ver, adivinando ingredientes.
  5. Entregar un regalo. El regalo llega a las manos antes que a los ojos. Cambia por completo la reacción.
  6. Adivinar canciones. Sin la pantalla del teléfono a la vista, se escucha distinto.
  7. Describir un objeto sólo con las manos. Cualquier cosa de un cajón. La descripción es lo gracioso, no el acierto.
  8. Un masaje sin aviso. Sin saber dónde viene la siguiente presión.
  9. Leer en voz alta mientras el otro escucha con los ojos tapados. Un párrafo alcanza.
  10. Llegar a un lugar sin saber cuál es. Se pone la venda al bajar del coche, no en el camino.
  11. El bocado misterioso del mercado. Traer algo del puesto de la esquina y darlo a probar sin decir qué es.
  12. Contestar preguntas a ciegas. Cuesta menos decir algo difícil cuando no estás viendo la cara del otro.

Esa última es la que más sorprende a la gente: la venda funciona como un permiso para hablar, no sólo como un juego. Quien no ve la reacción del otro se anima más.

¿Cuáles funcionan con niños y cuáles no?

Esta separación evita el mal rato, sobre todo en fiestas y en la comida del domingo con primos.

ActividadEdadPor qué
Adivinar saboresDesde 4 añosNo hay que moverse, se puede quitar la venda cuando quiera
Adivinar oloresDesde 5Igual, y les gana a los adultos más seguido de lo que parece
Adivinar objetos con las manosDesde 4Fácil de explicar, rápido de resolver
Guiar por la casaDesde 7Antes de esa edad, la desorientación asusta
Guiar en la calle o en un parqueDesde 10Con un adulto a un paso, siempre
PiñataDesde 5Cuidado con quién está alrededor, no con quien tiene la venda

La regla que vale para todas: un niño se quita la venda cuando quiera, sin pedir permiso y sin que nadie se lo tome a mal. Si hay que insistir para que se la deje puesta, el juego ya se acabó.

¿Cómo se hace una sorpresa con venda sin que salga mal?

Cinco reglas que salen de los errores más comunes:

  • Avisa que va a haber una venda. La sorpresa es el contenido, no el hecho de que te tapen los ojos. Sorprender a alguien tapándole la cara sin aviso se siente mal, no divertido.
  • Que sea corta. Dos o tres minutos vendado es una sorpresa. Quince es una prueba de paciencia.
  • Cero escaleras y cero calle sin acompañamiento. Esto es lo único no negociable de toda la lista.
  • Habla todo el tiempo. El silencio de quien guía es lo que pone nerviosa a la persona vendada. La voz sostiene la confianza.
  • Ten claro el final. Saber exactamente en qué momento se quita la venda evita ese instante incómodo en que nadie sabe si ya terminó.

Una venda de tela suave y opaca cumple para todo esto; la de dormir con relleno lateral, del tipo que se vende como venda para ojos, es más cómoda porque no aprieta y de verdad no deja pasar luz, que es donde fallan las improvisadas con una bufanda. En accesorios están los formatos y tamaños que existen.

¿Sirve improvisar una venda con lo que hay en casa?

Sirve para un juego de cinco minutos y no sirve para una sorpresa.

Una bufanda enrollada deja pasar luz por abajo, que es exactamente por donde se ve el piso, la mesa y el regalo. Un antifaz de dormir barato se resbala al agachar la cabeza. Una playera doblada aprieta las orejas y molesta antes del minuto tres.

Si vas a improvisar, dobla una tela oscura de algodón en tres, ponla con la persona sentada y pregúntale si ve algo hacia abajo. Esa pregunta —"¿ves para abajo?"— es la que separa una sorpresa que funciona de una que ya se arruinó sin que nadie lo diga.

¿Qué juegos con los ojos vendados sirven para una fiesta o una posada?

Los de grupo, que son otra cosa que los de pareja: aquí la gracia no es la confianza sino el público. Una persona vendada y diez mirando es de las dinámicas más fáciles de armar en una posada, un cumpleaños o una comida familiar, porque casi no pide material y todos entienden las reglas en diez segundos.

JuegoCómo se juegaPara quiénQué hace falta
Gallinita ciegaUno vendado en el centro intenta atrapar a los demás, que se mueven alrededor; a quien atrapa, tiene que adivinar quién es tocándole sólo el pelo o las manosNiños desde 6 años y adultos con ganas de reírseUn espacio sin muebles ni escalones
Ponerle la cola al burroSe dibuja un burro sin cola en una cartulina, se le da una vuelta al vendado y tiene que pegar la cola en su lugarTodas las edadesCartulina, plumones y cinta
El dibujo a ciegasCada quien dibuja lo mismo —una casa, la cara del festejado— con los ojos tapados y al final se votanAdolescentes y adultosHojas y plumas
¿De quién es esta voz?El vendado se sienta y cada invitado le dice una frase disfrazando la voz; tiene que adivinar quién hablóGrupos que se conocen bien, ideal para la familiaNada
Carrera de lazarillosEn parejas, uno vendado y otro guiando sólo con la voz por un recorrido con cojines en el pisoDesde 10 añosCojines o sillas como obstáculos
La piñataEl clásico de la posada: vendado, con una vuelta y el palo en la manoNiños desde 5 y adultos que no se resistenPiñata, palo y un adulto que cuide la distancia

Tres cosas que deciden si el juego sale bien con tanta gente:

  1. Un encargado de seguridad. No juega: está atento a que nadie se acerque de más al palo de la piñata ni choque con una mesa. Con niños es indispensable.
  2. Turnos cortos. Un minuto por persona en la gallinita ciega; más que eso y los que miran se aburren.
  3. La misma regla que en pareja: quien quiera se quita la venda. En una fiesta hay más presión por aguantar frente a todos, así que conviene decirlo en voz alta antes de empezar.

Para una posada o un intercambio de diciembre, el dibujo a ciegas y el de las voces funcionan especialmente bien con familia extendida, porque mezclan generaciones sin que nadie tenga que moverse de la silla.

¿En qué momento del año o de la semana rinde más?

En los momentos en que no hay plan y sobra tiempo: una tarde de lluvia, un domingo largo, un puente en el que no salieron de la ciudad. La venda no compite con un plan afuera, la reemplaza cuando el plan afuera se cayó.

También rinde en fechas donde la expectativa está alta y el presupuesto no: un aniversario a mitad de quincena, un cumpleaños en semana. Una cena normal servida con los ojos tapados se recuerda más que una cena cara servida con la mesa a la vista. Otras ideas de ese tamaño están en detalles para parejas.

Para el resto de las dinámicas que funcionan de a dos, están los juegos para parejas. Y el concepto que ordena todo esto —proteger un rato exclusivo de la pareja, aunque sea en la sala— se llama date night.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede hacer con una venda para los ojos además de dormir?

Juegos de sabores y olores, adivinar objetos con las manos, guiar a la otra persona por la casa, entregar un regalo sin que se vea antes y comer a ciegas. Todo eso funciona porque la venda quita la anticipación, que es lo que suele arruinar una sorpresa antes de que ocurra.

¿Desde qué edad pueden jugar los niños con los ojos vendados?

Los juegos sentados, como adivinar sabores, olores u objetos, funcionan desde los cuatro años. Caminar guiado por la casa conviene desde los siete, porque antes la desorientación asusta más de lo que divierte. En cualquier caso, el niño debe poder quitarse la venda cuando quiera.

¿Sirve improvisar una venda con una bufanda?

Sirve para un juego corto, no para una sorpresa. Casi todas las improvisadas dejan pasar luz por abajo, que es justo por donde se ve el piso y el regalo. Si improvisas, dobla una tela oscura de algodón en tres y pregunta si ve hacia abajo antes de empezar.

¿Cuánto tiempo conviene que alguien esté con los ojos vendados?

Dos o tres minutos. Es tiempo suficiente para sostener una sorpresa y poco para que la persona se incomode. Pasados diez minutos deja de ser un juego y empieza a ser una prueba de paciencia.

¿Hay que avisar antes de ponerle la venda a alguien?

Sí, siempre. La sorpresa es lo que va a pasar después, no el hecho de que le tapen la cara. Taparle los ojos a alguien sin aviso se siente invasivo y arruina justo el efecto que se buscaba.

¿Qué juegos con los ojos vendados se pueden hacer en una fiesta?

Los clásicos de grupo: la gallinita ciega, ponerle la cola al burro, el dibujo a ciegas, adivinar de quién es una voz, la carrera de lazarillos con cojines como obstáculos y la piñata. Ninguno pide más material que una venda, papel o cojines, y todos se explican en segundos.

¿Cómo se juega la gallinita ciega?

Una persona con los ojos vendados se para en el centro e intenta atrapar a los demás, que se mueven a su alrededor sin salirse del espacio acordado. Cuando atrapa a alguien, tiene que adivinar quién es tocándole sólo el pelo o las manos; si acierta, esa persona se pone la venda. Conviene jugarla en un lugar sin muebles ni escalones.

¿Qué juegos con venda sirven para una posada?

La piñata, por supuesto, y dos que mezclan generaciones sin que nadie se levante: el dibujo a ciegas, donde todos dibujan lo mismo con los ojos tapados y al final se vota, y el de adivinar de quién es la voz. Con niños, siempre con un adulto atento a la distancia del palo.

Equipo Editorial 100 Aventuras

Redacción

Equipo editorial de 100 Aventuras. Escribimos sobre vida en pareja, familia y regalos que generan una experiencia en vez de un objeto.

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