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Familia

100 cosas para hacer con tus hijos, ordenadas por edad

Estar con un hijo y estar a solas con un hijo no son la misma cosa. En una actividad familiar cada quien ocupa su papel de siempre; cuando son sólo dos, no hay dónde esconderse y la conversación cambia. Esta lista está pensada para ese segundo caso, tramo por tramo de edad.

Equipo Editorial 100 Aventuras23 de agosto de 20269 min de lectura
Madre en cuclillas junto a su hijo de unos siete años en un mercado de barrio, él sosteniendo la bolsa mientras ella le pasa una fruta

La mayoría de las listas de actividades para niños están escritas para la familia completa: todos en la mesa, todos en el coche, todos en el parque. Funcionan, pero resuelven otra cosa.

Esta lista es para cuando son dos. Un padre o una madre y un hijo, sin hermanos, sin primos y sin el resto de la casa alrededor.

¿Por qué estar a solas con un hijo funciona distinto?

Porque en grupo cada quien ocupa el papel que le tocó.

En una comida familiar hay uno que hace reír, otro que interrumpe, otro que se queda callado porque nunca alcanza el turno. Esos papeles se sostienen solos y son muy difíciles de romper con todos presentes. Cuando quedan dos personas, no hay papel que sostener: el que siempre habla poco tiene que hablar, y el que siempre acapara se queda sin público.

Por eso los hijos suelen decir cosas en el coche, camino a algún lado, que jamás dirían en la mesa. No es el coche: es que ahí no hay nadie más.

La otra diferencia es la atención. Una tarde a solas es corta y no compite con nada, y ese es todo el contenido del tiempo de calidad: no la actividad, sino que durante ese rato la otra persona no esté dividida.

¿Qué funciona entre los dos y los cinco años?

A esta edad la actividad importa poco y el ritmo importa todo. Casi cualquier cosa sirve si se hace despacio y si él puede participar de verdad, no mirar.

  1. Ir a la panadería y dejarlo elegir con la charola y las pinzas.
  2. Lavar el coche juntos con cubeta y esponja, aunque quede peor que antes.
  3. Hacer una casa con la caja de cartón de un electrodoméstico.
  4. Sembrar un frijol en algodón húmedo y revisarlo cada mañana.
  5. Ir al mercado con una lista de tres cosas que él tenga que pedir.
  6. Aplanar tortillas juntos, aunque salgan con forma de país.
  7. Mirar la lluvia de la tarde desde la ventana y contar los truenos.
  8. Pintar con las manos sobre papel estraza pegado al piso.
  9. Buscar hormigas en el camellón y seguirlas hasta su entrada.
  10. Bañar a los peluches en la tina y tenderlos en el patio.
  11. Hacer un túnel con sillas y sábanas que cruce toda la sala.
  12. Enseñarle a decir su nombre completo, y el tuyo.
  13. Ir a la papelería y dejarlo elegir un solo lápiz, el que quiera.
  14. Jugar lotería sin apostar nada, sólo por las imágenes.
  15. Recoger flores de jacaranda del suelo y pegarlas en una hoja.
  16. Cocinar un huevo juntos, con él rompiéndolo.
  17. Escuchar su canción favorita doce veces seguidas sin quejarte.
  18. Sentarse en una banca a ver pasar camiones o aviones.
  19. Hacer una torre con lo que haya en la alacena y tirarla.
  20. Dormirlo contándole cómo fue el día en que nació.

¿Qué funciona entre los seis y los nueve?

Es la edad de la competencia: quieren ser capaces de algo y que alguien lo note. Los planes que mejor caen son los que incluyen una tarea real, no simbólica.

  1. Enseñarle a andar en bici sin rueditas, en una calle cerrada el domingo.
  2. Armar una casa de campaña en la azotea y quedarse hasta que oscurezca.
  3. Cocinar algo que ninguno de los dos sepa hacer.
  4. Escribir una carta a un familiar que viva lejos y llevarla al correo.
  5. Enseñarle un nudo que sirva de verdad.
  6. Ir a un museo y ver sólo tres salas, no todo el museo.
  7. Jugar canicas o trompo en la banqueta.
  8. Armar un rompecabezas grande durante varios días sobre la mesa.
  9. Enseñarle a hacer huevos revueltos él solo.
  10. Ver juntos la película que a ti te marcó a su edad.
  11. Hacer papel picado un día cualquiera, sin que haya fiesta.
  12. Ir a una feria y subirse a un juego que les dé miedo a los dos.
  13. Sembrar algo en una maceta que sea sólo suya.
  14. Dibujar un mapa del barrio con los lugares que él considera importantes.
  15. Grabar un audio los dos contando un cuento inventado.
  16. Ir a la biblioteca y dejar que saque el libro que quiera, sin opinar.
  17. Desarmar un aparato viejo con desarmador para ver qué tiene adentro.
  18. Poner el altar de Día de Muertos dejándolo elegir qué va y dónde.
  19. Encender una parrilla y darle una tarea de verdad.
  20. Contarle una historia de tu infancia en la que hayas quedado mal.

¿Qué funciona entre los diez y los trece?

Aquí empieza a interesarles más su mundo que el tuyo, y el error clásico es insistir con actividades de la etapa anterior. Lo que funciona es entrar a su terreno y darles responsabilidad real.

  1. Enseñarle a usar el transporte público en una ruta que ya conozca.
  2. Cocinar la cena completa los dos, sin ayuda de nadie.
  3. Ir a un partido en vivo, del deporte que sea.
  4. Enseñarle a lavar su propia ropa.
  5. Ver un documental sobre eso que lo tiene obsesionado.
  6. Nadar, correr o escalar juntos hasta que los dos queden cansados.
  7. Dejarlo elegir el destino de un domingo completo.
  8. Darle un presupuesto real para un plan y que él decida en qué se va.
  9. Escuchar su música con un audífono cada uno y no criticarla.
  10. Hacer juntos un video de algo que a él le interese.
  11. Ir a un pueblo cercano en camión, sin coche.
  12. Enseñarle a parchar una llanta de bici o a apretar una tuerca.
  13. Jugar un videojuego que él elija, aunque juegues pésimo.
  14. Preguntarle por sus amigos con nombre y acordarte de ellos después.
  15. Cocinar la receta de la abuela tal como está escrita.
  16. Salir a caminar de noche y hablar sin mirarse a la cara.
  17. Dejarlo ganar la discusión cuando efectivamente tenga razón.
  18. Ir a una función de teatro o a un concierto chico.
  19. Enseñarle a preparar el café o el agua fresca para toda la casa.
  20. Contarle en qué trabajas de verdad, no la versión corta.

¿Qué funciona de los catorce en adelante?

A esta edad ya no se trata de entretenerlo. Se trata de que exista un espacio donde no se le pide nada, porque en el resto del día casi todo lo que escucha es una petición.

  1. Manejar juntos en carretera y dejar que él ponga la música.
  2. Comer fuera los dos solos, sin hermanos.
  3. Preguntarle qué opina de algo de la actualidad y escuchar sin corregir.
  4. Enseñarle a hacer un trámite completo, de principio a fin.
  5. Ver su película favorita aunque no le encuentres la gracia.
  6. Contarle un error grande tuyo y qué aprendiste de él.
  7. Acompañarlo a algo suyo sin participar: un partido, un ensayo, una exposición.
  8. Cocinar juntos para toda la familia en una reunión.
  9. Hacer un viaje corto los dos solos, aunque sea una noche.
  10. Enseñarle a preguntar el precio y a negociar en un tianguis.
  11. Hablar de dinero con los números reales de la casa.
  12. Pedirle ayuda con algo que él haga mejor que tú.
  13. Llevarlo al lugar donde creciste y caminarlo con calma.
  14. Preguntarle qué le gustaría que fuera distinto en la casa.
  15. Ver un partido completo sin que ninguno de los dos toque el teléfono.
  16. Ayudarlo a armar su primer currículum.
  17. Escuchar su plan para el futuro sin proponerle un plan B.
  18. Salir a caminar a las seis de la mañana y desayunar en la calle.
  19. Dejar que te enseñe algo y aprenderlo de verdad.
  20. Decirle en voz alta algo específico que admiras de él.

¿Qué funciona a cualquier edad?

Estas veinte no dependen de la edad y son las que sostienen todo lo demás. Se pueden repetir durante quince años sin gastarse.

  1. Desayunar los dos solos un día entre semana.
  2. Poner una canción y bailar en la cocina.
  3. Ir por un helado sin ningún motivo.
  4. Sentarse en el suelo, a su altura, y hablar ahí.
  5. Ver el amanecer juntos una vez al año.
  6. Tener un lugar que sea de ustedes dos y volver siempre.
  7. Escribirle una nota a mano y dejarla donde la encuentre.
  8. Hacer juntos algo para alguien más.
  9. Preguntarle qué fue lo peor de su día antes de preguntarle lo mejor.
  10. Aprender algo desde cero los dos, en el mismo nivel.
  11. Contarle cómo era de bebé, con un detalle nuevo cada vez.
  12. Dejar que te vea resolver un problema, sin explicárselo.
  13. Guardar un objeto suyo de cada año en la misma caja.
  14. Tomarse una foto en el mismo lugar cada cumpleaños.
  15. Cocinar su platillo favorito sin que lo haya pedido.
  16. Caminar bajo la lluvia sin correr a resguardarse.
  17. Dejar el teléfono en otro cuarto durante una hora completa.
  18. Reconocer en voz alta cuando te equivocaste con él.
  19. Contarle cómo se conocieron sus abuelos.
  20. Preguntarle qué quiere hacer contigo, y hacerlo.

¿Cómo se usa una lista así sin que se vuelva una tarea?

Una lista de cien cosas puede convertirse en lo contrario de lo que busca: una obligación más en una semana que ya está llena.

Tres formas de usarla que sí funcionan:

  • Una al mes, no una por semana. Doce planes al año, hechos de verdad, valen más que cincuenta empezados.
  • Que él elija, no tú. Léele cinco opciones y deja que escoja. La elección propia es la mitad del entusiasmo.
  • Anota lo que ya hicieron. Lo que da ganas de seguir no es lo que falta, es lo que ya se hizo. Un registro escrito termina siendo el objeto que se guarda.

Si la familia completa está reunida y quieres algo para todos, la lista correcta es la de 100 actividades en familia, y para las tardes que se resuelven en la mesa están las cartas para jugar en familia y el resto de los juegos para familia. Para los fines de semana largos, cómo armar una escapada que los niños sí recuerden resuelve la logística.

Y si prefieres tener el registro resuelto en vez de improvisar la libreta, el álbum de aventuras para hacer con tus hijos trae las actividades y el espacio para anotar qué pasó en cada una.

Preguntas frecuentes

¿Por qué conviene hacer planes a solas con cada hijo?

Porque en grupo cada quien ocupa el papel que le tocó: uno acapara, otro se queda callado. Cuando quedan dos personas esos papeles se caen solos, y aparecen conversaciones que en la mesa familiar no salen nunca.

¿Cuántas veces al mes conviene hacer un plan a solas con un hijo?

Una al mes, hecha de verdad, rinde más que una por semana anotada y cancelada. Doce planes cumplidos al año construyen una costumbre; cincuenta empezados construyen la sensación de que nunca alcanza el tiempo.

¿Qué hacer con un hijo adolescente que ya no quiere planes con sus papás?

Ofrecer espacios donde no se le pida nada: manejar juntos y que él ponga la música, acompañarlo a algo suyo sin participar, pedirle ayuda con algo que él haga mejor. A esa edad lo que incomoda no es la compañía, es sentir que cada rato juntos trae una petición.

¿Qué actividades funcionan con niños de dos a cinco años?

Las que se hacen despacio y en las que él participa de verdad en vez de mirar: elegir el pan con las pinzas, lavar el coche, sembrar un frijol en algodón, pedir tres cosas en el mercado. A esa edad el ritmo importa mucho más que la actividad.

¿Cómo evitar que la lista se convierta en una obligación más?

Dejando que el niño elija entre unas pocas opciones en vez de asignarle el plan, y llevando registro de lo que ya hicieron. Lo que sostiene el hábito no es la lista de pendientes sino la lista de lo cumplido.

¿Sirven estas actividades para papás con poco tiempo entre semana?

Sí, porque casi todas caben en una hora o menos: desayunar los dos solos, caminar de noche, ver el amanecer, dejar el teléfono en otro cuarto. Lo que hace la diferencia no es la duración sino que durante ese rato no haya nada más compitiendo por la atención.

Equipo Editorial 100 Aventuras

Redacción

Equipo editorial de 100 Aventuras. Escribimos sobre vida en pareja, familia y regalos que generan una experiencia en vez de un objeto.

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